Artículo de Isidro Toro Pampols
Es común encontrar en los estudios de historia el vocablo partido de ahí que, para precisar su origen, debemos distinguir dos acepciones. Una concepción amplia nos dice que partido es cualquier grupo de personas unidas por un mismo interés y, en tal sentido, el origen de los partidos se remonta a los comienzos de la sociedad políticamente organizada. En Grecia encontramos grupos integrados para obtener fines políticos, mientras en Roma la historia de los hermanos Graco y la guerra civil entre Mario y Sila son ejemplos de este tipo de «partidos».
De otro lado, si admitimos la expresión partido político en su concepción restringida, que lo define como una agrupación con ánimo de permanencia temporal, que media entre los grupos de la sociedad y el Estado, participa en la lucha por el poder político, en la formación de la voluntad política del pueblo, principalmente a través de los procesos electorales, entonces encontraremos su origen en un pasado más reciente. En esta acepción, por tanto, el origen de los partidos políticos tiene que ver con el perfeccionamiento de los mecanismos de la democracia representativa, principalmente con la legislación parlamentaria o electoral y, en término general, los autores se muestran de acuerdo en el surgimiento de los mismos durante el último tercio del siglo XVIII o en la primera mitad del XIX en Inglaterra y los Estados Unidos de América.






