viernes, 15 de agosto de 2025

El “librito” de los precandidatos

Artículo de Isidro Toro Pampols  

 Las redes sociales, otro escenario del debate electoral

En el beisbol se habla del “librito” que utilizan los managers en los juegos, por ejemplo, le indica que si tiene un hombre en primera sin out, ordena un toque de bola con la finalidad de colocar al corredor en posición anotadora. Así como esta, hay muchísimas tácticas que están en el “librito” que es un conjunto de experiencias que no están, como tal, escrituradas en un manual, que yo sepa.

Los precandidatos tienen un “librito” de uso común que algunos alimentan con otras tácticas, aunque lo anterior es la excepción que confirma la regla.

Si la competencia es a lo interno de un partido que está en el gobierno y escoge su candidato presidencial en una convención de dirigentes y militantes, el “librito” indica que hay que captar directivos que “tengan votos”, vale decir presidentes o cabecillas del partido nacionales, provinciales, municipales, distritales o locales; senadores y diputados, alcaldes, directores, regidores y vocales municipales, también los miembros de los frentes de masas, sindicatos, gremios, líderes deportivos y hasta el dueño del colmado o de la farmacia inscrito o simpatizante con la organización partidaria. Si usted tiene ideas sin votos, pasa a un segundo plano.

Usualmente el mensaje se reduce a: “si yo gano tu tendrás un futuro mejor”. Alguno vende, subliminalmente, que él como candidato oficial es el único que garantiza el triunfo y continuidad del partido en el poder y, por ende, las ofertas de los demás están escritas en un bloque de hielo bajo el Sol.

En el caso de un partido de oposición o es el candidato indiscutible por su liderazgo o hay un proceso de escogencia entre varios por distintas razones.

En estos casos hay variaciones y la fundamental radica en que los precandidatos, además de afiliar a su grupo a los dirigentes y militantes que tienen derecho al voto a lo interno de la agrupación, deben convencer de que están preparados para gobernar y por lo tanto capaces de ganar el apoyo de los electores fuera del litoral partidario. De allí que usted los verá hablando de educación, salud, delincuencia, inmigración, entre otros temas de política nacional sin profundizar, porque la idea es impactar con titulares que llamen la atención.

Si la convención es abierta, poco cambia la estrategia porque finalmente la inmensa mayoría de participantes serán militantes o simpatizantes de los precitados partidos políticos.

Por eso vemos unas precampañas que se dinamizan a lo interno del partido y, aunque sean monótonas, alimentan las maquinarias de seguidores y en ocasiones generan fricciones con graves heridas.

Un partido con su candidatura ya definida corre sin obstáculos a lo interno, aunque esa inercia en muchas ocasiones le causa un grave daño si no la compensan con un programa de activismo político realista y bien establecido que lo conecte con la sociedad más allá de los medios de comunicación y las redes sociales.

La política interna sobre la única base del “librito” no deja de ser una suma de monotonías que alimentan el marasmo democrático.

noticieroalternativo@gmail.com

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